Burlalamuerte

Burlalamuerte
Odio a los culiaos. Yo soy Burlalamuerte, soy Burlalamuerte porque me morí y volví de la muerte y no me morí. Me morí muchas veces. Yo vivo aquí en la esquina, San-Pa-blo-Bra-sil, en la esquina acá. Me morí varias veces, yo era presidente. La gente me da plata porque burlé a la muerte, le dan plata a los culiaos también. Los culiaos dicen que burlaron la muerte, pero es mentira. Esos culiaos son mentira, yo lo sé porque los conozco. Yo conozco a todos los culiaos, yo conozco a toda la gente también, yo conozco a todos los que se murieron porque me morí y volví. A mi me gusta la libertad, por eso estoy aquí. Yo los conozco a todos. Yo los salvo de la muerte. Vivo aquí en la esquina, la esquina es mía, duermo debajo de ese árbol y ese árbol es mío. Hay diez culiaos aquí, son menos de diez. Yo los miro y les hablo y tienen miedo los culiaos. Les hablo con la mente y los culiaos me escuchan, les digo que la muerte se los va a llevar y no van a volver, no van a burlar la muerte. Yo burlo la muerte porque estoy maldito, salvo a la gente de la muerte. Cuando me morí me caí al rio, me caí al mar. Me comieron las ballenas y me comieron los cangrejos, me comieron entero y quede blanco porque me comieron. Burlé la muerte porque me agarré de una piedra, burlé la muerte, burlé la muerte porque me agarré. Yo estaba blanquito, los huesos, la cabeza, los. Una piedra blanda, me agarré y burlé la muerte. Salí y era un culiao y no tenía cara, estaba lleno de culiaos. Había mujeres, había mujeres con guatita. Todos muertos. Yo no los salvé porque me había muerto, ahí me equivoqué, después me di cuenta. Los culiaos me dan plata porque me tienen miedo porque volví de la muerte porque yo era presidente y secretario y porque no me puedo morir. Los culiaos me tienen miedo y me rezan y yo era Jesus. Los culiaos se van a morir y no van a volver. Yo los salvo de la muerte. Aquí pasan los autos y me dan plata. La gente me da comida y me da ropa y me rezan. Somos diez culiaos aquí, somos menos de diez. Llegó un culiao pelao, el culiao, y le quitó la plata a los culiaos y me quitó la plata y ahora hay que rezarle a él. Yo lo miré y le dije que se va a morir y el me miró y no me escuchó. Me rompió la guata, los, la cabeza, los (señala sus manos, n. del A.). Me morí entonces, se me salió la sangre y me caí. Los culiaos me miraron y me rezaron. Yo me morí y me llevaron al hospital y yo estaba muerto. Los doctores me miraron y me rezaron. Yo estaba muerto y me pusieron con los muertos y estaba lleno, no había mujeres con guatita. Yo estaba muerto y volví de la muerte y salí, me escapé de los culiaos. Afuera había una mujer con guatita esperando y yo la miré y le dije que no se iba a morir. La salvé de la muerte y ella me rezó. Yo salvo a las mujeres con guatita y a los niños. Los salvo de la muerte, a los culiaos no. Los culiaos me rezan y yo no los salvo porque yo era presidente y me echaron al rio y me echaron al mar y me morí. Las mujeres con guatita me conocen y yo las conozco, son veinte pero menos de diez. Son todas peruanas, son chilenas de Colombia. Las salvé, pero no las salvé del rio, el pelao culiao las echa al rio y las mata y yo lo voy a matar. Me paro en la calle y pasan los culiaos en auto y echan viento y el viento es del mar y a mi me gusta. Fuí al mar cuando era chico y me morí. Llueve a veces y tengo frío y tengo calor. Cuando llueve pasa un camión y me lleva al estadio y está lleno de culiaos. Es el mismo estadio donde me mataron. Yo me acuerdo y me paro y los miro a todos y me dan ganas de salvarlos, pero son malos. Vino el pelao culiao y me quitó la plata y yo lo voy a matar. Me paré en la calle y vino un taxi y me mató. Me mató y yo volé por el aire y el chofer del taxi me rezaba, los culiaos me rezaban y las mujeres con guatita también y volví de la muerte. Tomé la muerte y maté al pelao y me caí a la calle frente al taxi que me mató. Me llevaron al hospital y yo ya estaba vivo y me fuí. Después vino el pelao y le quitó la plata a los culiaos y me quitó la plata y yo le dije que se iba a morir, vino un culiao y lo mató y le disparó. El pelao se murió y me miró y me dijo que lo salvara y yo le dije que él no salvó a las mujeres con guatita y lo maté y lo eché al rio y lo eché al mar. Le dije a los cangrejos que se lo comieran. Tengo cien años y he muerto cien veces y he salvado a cien mujeres con guatita. Si me porto bien, algún dia me voy a poder morir pa siempre y voy a descansar.

Published in: on febrero 2, 2010 at 3:42 pm  Dejar un comentario  
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