“Pánico en las calles”

     Voy por Ahumada y recuerdo que cuando chico mi viejo me contó que trabajaba por acá pal golpe (vendía corbatas) y ese día salió arrancando y estaba lleno de gente que arrancaba muerta de miedo pa volver a sus casas y mi viejo corría hasta Recoleta y cuando sonaban disparos se escondía bajo las bancas y cuando miró, a un hombre le volaron un ojo de un disparo. Desde entonces el horror fue pa mí ese hombre y su ojo.

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Published in: on mayo 3, 2009 at 4:47 am  Dejar un comentario  

Sábado en la noche

       Son las 0:06 del día domingo 3 de mayo del 2009. Antes, cuando pensaba en alguna fecha similar a ésta, el vértigo me invadía. Una salvedad: creo que nunca pensé en esta fecha en particular, pensé en fechas similares, pero algo tan real y prosaico como esta hora trasnochada en este día helado como el infierno escapó por completo a mi entendimiento. Cuando era un niño pensé realmente en que vería autos voladores en días como estos. Por supuesto, no pasó. Afuera la noche es fría y lechosa, enmarcada convenientemente en una niebla densa que borra toda atadura con la realidad. Esta noche podría pensar que el tiempo no existe. En la tele una peli tardía de Fritz Lang (“The Big Heat”, con Glen Ford y Lee Marvin, un look perturbadoramente cercano al telefilm) y afuera el sempiterno ruido de la fiesta popular, borracha y subnormal. El subdesarrollo es la incapacidad para aprender de los errores, decía el protagonista en “Memorias del Subdesarrollo”. Efectivamente. Hoy quisiera escribir una historia de terror materialista, sin fantasmas que la rebajen a la mera fábula, pero no puedo. Esta noche es un marco perfecto.

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Published in: on mayo 3, 2009 at 4:43 am  Dejar un comentario  

Imágenes de Infancia

     Un día estaba jugando afuera de mi casa (de mi departamento pobre, húmedo y oscuro) y ví a una camioneta venir por la calle lentamente. Yo estaba de pie, justo afuera de mi block, en una porción elevada del terreno, y la camioneta, de un azul oscuro y sucio, avanzaba desde unos treinta metros hacia la izquierda. Traía una bocina sobre el techo y, a través de ésta, anunciaba la presencia de un circo en algún lugar cercano, no sé donde. La imagen como hielo afilado: yo de pie sobre el terreno alto, la camioneta avanzando lento desde la izquierda, pasando frente a mi y cometiendo el accidente más incomprensible que conozco.
     Supongo que el lector conoce los “postes de la luz”: estos pueden ser de madera o cemento, son muy altos, en su cima sirven de soporte a un cableado heterogéneo (líneas telefónicas, electricidad) que los conecta con similares construcciones, y frecuentemente lucen cables gruesos de soporte. Estos cables de soporte se anclan al piso, a unos tres o cinco metros de distancia del poste, y se sujetan a éste a dos tercios de su altura. Como su nombre lo indica, sirven para soportar al poste en su posición vertical: de hecho, siempre estos cables van en pares, cada uno tirando a su protegido en direcciones contrarias, de modo tal que la tensión resultante es una flecha inmóvil al cielo, como una ballesta invertida. La camioneta azul fue lentamente y se trepó por uno de estos cables, hasta quedar inmóvil en ángulo recto con respecto a su posición natural. Al hacerlo, movió al poste de forma tal que sus cables, los de energía, no los de soporte, se entrecruzaron en un festín de chispas y fuego eléctrico. Los vecinos de mi barrio corrieron entonces hacia la camioneta y la empujaron hasta bajarla de su nido temporal, lejos del peligro.
     Yo estaba de pie frente a todo y éste accidente pasó a unos diez metros de distancia. Creo que les conté a mis padres, muy excitado, y ellos le quitaron importancia al hecho, quiza como manera de garantizarme una estabilidad emocional ideal, cosa que aún hoy no comprendo del todo.

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Published in: on abril 7, 2009 at 9:59 pm  Dejar un comentario  

Ví “Darfur Now”

    Y es un documental sólido, en términos generales. El tema es urgentísimo, sin lugar a dudas, tanto por su gravedad como por su “tempo”: es una masacre en directo. Para tener este sentido de inmediatez en una situación similar, tendríamos que ser las víctimas (o los victimarios). Yo recuerdo situaciones así: no, por suerte, la de ser directa víctima, sino la extraña circunstancia de saber lo que estaba pasando, aunque se suponía que no debería saberlo por mi edad.
   Hasta el momento este blog ha tenido sólo dos lectores, a quienes he respondido tarde y mal. Ambos son latinoamericanos (creo: si me equivoco, siéntanse totalmente bienvenidos), y como latinoamericanos saben sobre este tipo de tragedias.
   Aparte de lo obvio, la reflexión sobre la necesidad imperiosa de erradicar todo tipo de violación a los derechos humanos en este mundo en que vivimos, me llaman la atención dos cosas, tres, sobre este documental:

 Uno. Según Imbd, este largometraje fue rodado en 35mm y video de alta definición. La verdad, me pareció muy difícil, y hasta ocioso, diferenciar un formato del otro. Como un concurso mariguano “te apuesto una barra de chocolate …”

 Dos. Uno de los seis protagónicos, seis integrantes de un protagonismo colectivo, es el muchacho activista (mesero en su tiempo no-libre) y obviamente es gay. Hay una insinuación fuerte en un momento, además de sospechas a lo largo del metraje, pero aún así, es un dato omitido. En los demás personajes hay referencias claras a su circulo de afectos, pero no en él. ¿Porqué? ¿Distrae demasiado?

 Tres. La película narra dos triunfos en este desastre, ninguno de ellos decisivo: el proceso que llevó a la orden de arresto internacional, bajo el cargo de genocidio, de dos altos funcionarios del gobierno sudanés; y la promulgación de una ley mediante la cual el estado de california deja de contribuir económicamente con dicho gobierno. Para lograr dicha ley, el actor Don Cheadle mueve cielo y tierra, ayudado por George Clooney: en el momento de la firma de la ley, junto al activista del punto dos, está el gobernador, el mismísimo Arnold Schwartzenegger. Tres celebridades salvando a pobres tercermundistas.

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Published in: on marzo 29, 2009 at 5:22 am  Dejar un comentario  

Pepito paga doble

   “Pepito paga doble” es el nombre de un popular tipo de estafa, que consiste en lo siguiente:
– Sobre un papel, una alfombrita o lo que cumpla la misma función, se colocan tres tapas o fuentes o latas (deben ser menores al tamaño de una mano y ser capaces de esconder algo debajo, una piedra o algo parecido) y se esconde bajo una de ellas una piedra o ficha o tapa de refresco. El juego consiste en adivinar, luego de unos pases de manos, donde está la ficha-tapa.
– En este juego siempre se apuesta dinero.
– La tapa nunca está donde el jugador cree, ya que esta desaparece en las manos del “croupier” callejero mediante un juego de manos, similar al truco de un mago. El apostador siempre pierde.
– El “croupier” nunca está solo, siempre la mitad del público del juego son cómplices, falsos apostadores destinados a animar a los incautos.

   Quienes apuestan, lo hacen por la tentación de ganar un poco de plata extra sin esfuerzo, sólo mediante una pequeña inversión. En esto, esta estafa se emparenta con el conocido “cuento del tío”, que en realidad es “el prisionero español”: se te presenta la oportunidad de ganar mucho, pero hay que poner algo.
   Sirva esto de introducción:
   Los estafadores de pepito paga doble se instalaron hace un año fuera del local donde trabajo. Aparecen ocasionalmente, una o dos veces por semana. Son de San Bernardo, por lo que sé: en esa ciudad los he visto subirse al bus en el que viajo, y nos bajamos juntos. Son casi diez, por lo general se instalan en dos grupos organizados en “crupier”, falsos jugadores y vigilantes. Estos cargos no son fijos, se turnan para desempeñarlos. Son invariablemente desagradables: ocupan el ancho completo de la calzada, hablan a gritos (incluso cuando viajan en el bus), y los estafados son en su totalidad campesinos ingenuos.
   Por esto, desde hace un tiempo estoy llamando a la policía cuando aparecen. Al principio mandaban policias de uniforme, lo que significaba que estos delincuentes podían verlos desde lejos. Los espantaban, si (al menos un rato), pero era imposible que los detuvieran. Eso hasta la semana pasada: se instalan fuera de mi local, yo llamo a la policía de modo tal que no se note desde afuera, y al rato hay un tumulto en la calle. Yo miro hacia afuera y entran a mi local dos hombres, uno sujetando al otro por el cuello. Yo me pongo de pie y ellos se detienen a dos metros de mi (protegido por el meson): uno de ellos es el líder del grupo de estafadores y el otro es un hombre joven y atlético, de barba. Es un policía de civil haciendo un arresto. Yo en ese momento pensé “éste retrasado me viene a preguntar si el tipo es el mismo por el que yo había llamado, me cagó”, pero no me dijeron nada. Ambos forcejean: el delincuente sujeto por su cuello, el policía tratando de sujetarlo. El delincuente mide unos cinco centímetros más que el policía y pesa unos diez kilos más. El delincuente se safa, el policía lo sujeta de nuevo, el delincuente lanza al policía contra la muralla (donde está instalado un probador de ropa), el policía no lo suelta. Ambos caen al piso, le veo la pistola al policía. Entra una mujer joven, morena, delgada y crespa, y comienza a increpar al policía: “oiga, no lo ahorque, ¿no ve que no es primera vez?, oiga, suéltelo, como se le ocurre traerlo aquí, no ve que deja mal al dueño del local, oiga, no le pegue”. El policía trata de sujetarle el brazo al delincuente, para poder esposarlo, y la mujer le sujeta el brazo: el policía la empuja hacia atras, y ella responde “¿no ve que estoy embarazada?”. Desde afuera alguien grita: ¡Te estoy sacando fotos, huevón!, cosa que no era cierta. El policía logra esposar al delincuente y la morena se va. Entonces entra un policía de uniforme, un motorista, y el policía de civil le dice “la crespa tiene la cuestión” y el motorista sale rápido. Afuera se ve a un par de policías de uniforme y la multitud se dispersa. Entonces me acuerdo, me siento y le pongo llave a la caja de caudales.
Ayer pasó lo mismo, aunque con menos espectacularidad. Se instalan estos estafadores (curiosamente el tipo que ví no lo había visto antes), yo salgo y camino hacia las demás tiendas que administro, me meto en una y llamo a la policía, escondido del exterior. Cuando termino de hacer mi ronda por las tiendas ya la calle esta despejada. Termino mi turno y compro un pasaje de bus para volver: en la garita de buses estan reunidos varios choferes, auxiliares y el cajero hablando sobre el arresto de la mañana. Segun el cajero, un tipo de barba, acompañado de su mujer, deja su apuesta sobre la alfombrita y recoje todo el dinero, para luego esposar al “crupier”. El grupo entonces se extendió en comentar sobre los policías en general, sobre su calidad moral, la frecuencia con que viajan en bus y sobre las pistolas que llevan.

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Published in: on marzo 22, 2009 at 3:47 pm  Dejar un comentario  

La porno más bonita del mundo

Como todo el mundo, he visto porno. La primera que ví fue por casualidad: tenía trece o catorce años y un amigo me había prestado un VHS con alguna película que yo quería ver mucho (por la época supongo que debió ser Mad Max ó alguna de Lucio Fulci): la veo, me distraigo y después venía la muy instructiva historia de una fotocopiadora mágica, que podía "hacer carne" a las muy tentadoras rubias baratas de las revistas para adultos. Ví por primera vez un fellatio y otras cosas que no recuerdo muy bien. Me impresionó principalmente el fellatio, porque es indesmentible: las otras posiciones sexuales podrían ser simuladas (en la mente de un adolescente paranoico, por supuesto), pero un pene en la boca de una mujer es tan claro y rotundo como la muerte. En ese momento sentí que había quemado una etapa, que era un tipo distinto de niño, no el mismo, sino uno más gastado y cínico.

Ha pasado el tiempo y he visto innumerables variaciones del mismo tema: porno casero, porno profesional de alto presupuesto, porno nacional, porno extranjero, porno amable, porno repulsivo, etc. Pero el otro día me encontré con un video, en uno de estos sitios de videos eroticos (escriban youtube + porno en google), que me sorprendió muy gratamente: el video es un primer plano del rostro de una jovencita muy bonita (solo el rostro, cabello y hombros de ella) acostada sobre una cama mientras se masturba. No vemos ni genitales ni fuídos ni nada medianamente parecido, solo el rostro sobre la cama. La mujer comienza a masturbarse, se nota por el movimiento del hombro, y su rostro primero muestra algo parecido a la indiferencia, luego rubor y luego esa furia desesperada que antecede al clímax, el cual es largo e intenso. El video no se ahorra nada, es tiempo real, y es extraordinario. Me recordó el descubrimiento extraordinario que tuve la cuarta o quinta vez que follé: el orgasmo femenino, los rostros que ví teniendo orgasmos. Hubo una época que me parecía poco importante si yo "acababa en grande" o no, era suficiente el verlas olvidarse de si mismas y de mí y de todo durante un momento luminoso.

Ahora soy más viejo y más gordo y veo esta maravilla con menor frecuencia, o quizá me acostumbre a ella. Pero este video me sacudió el polvo de encima.

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Published in: on febrero 11, 2009 at 11:35 pm  Dejar un comentario  

Muros de agua

Estaba tirado en un sillón, sus amigos en torno conversan, lejos de encontrar sentido alguno y ya cayéndose destruidos. Mario levanta a medias su cabeza y habla y coge un frasco de perfume y se lo bebe. Se da cuenta de lo que hizo y se asusta un poco cuando comprende que se ha envenenado, pero eso pasa. Sobre la pared del pasillo, un rostro gigante y ceñudo, luego muros de agua se levantan y lo cubren todo, sobre éstos el rostro permanece.

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Published in: on enero 27, 2009 at 2:21 am  Dejar un comentario  

Nudismo Espontáneo

Una pareja entra a un cine (Cine Arte Alameda) y recoge los folletos desperdigados en la superficie de los mesones presentes en el lugar. Caminan, hablan y leen las revistas recogidas: en uno de ellos (de carácter naturista) se puede leer “En una zona del Cajón del Maipo se produce nudismo espontáneo”. Conversan sobre el fenómeno, se ríen y siguen conversando.
Tiempo después, el tipo conversa con alguien más y le comenta lo sucedido. Éste lo comenta a su vez y la noticia llega a oídos de un periodista, quien a su vez la comenta con un colega y, finalmente es escuchada por el director del departamento de prensa de un medio conocido. Un día posterior al año nuevo, el director se encuentra sin noticias para llenar la malla y duda entre alargar unas notas sobre turismo o resaltar algún dudoso fenómeno paranormal; entonces él se relaja y se acuerda del comentario, luego llama a su productor y le recomienda investigar en terreno.
Una periodista novata es encargada de ir al lugar de los hechos: con sorpresa ella descubre que la naturaleza del problema es similar a una paradoja magnética y que no tiene potencial como “chiste de cierre”. La nota resultante queda elegida, a nivel de comentario de pasillo, como la más extraña del día; posteriormente, como la más extraña de la semana. El revuelo posterior desembocó en investigación municipal y universitaria luego. Cada científico que entraba a la zona problemática perdía sus ropas automáticamente, sin variación alguna mostrada frente a los intentos de prueba de contramedidas. Caían sin modificación de comportamiento perceptible.
Analistas varios debatieron largamente sobre la naturaleza desconocida del fenómeno. El tema incluso fue tratado en el Consejo de Defensa del Estado. El presidente recomendó crear un volador de luces mediático y cambiar el foco de atención de la opinión pública, para luego bombardear el lugar. El decreto ley que autorizó tal curso de acción fue secreto y sólo será desclasificado en el año 2088.
Tales hechos tuvieron lugar: se descubrió a un prominente alcalde enredado en casos de trata de blancas y sociedades esclavistas clandestinas. La opinión pública lo crucificó en el acto, pero salieron nuevos antecedentes y nuevos antecedentes y el caso terminó como la odisea de un alcalde prominente para desbaratar a una red de trata de blancas y sociedades esclavistas clandestinas, año y medio después. Por supuesto, el nudismo espontaneo fue olvidado y sometido a una discreta operación de demolición a distancia.
Tres meses después de la operación secreta “Puño Moral”, un caso de nudismo automático fue informado a quince kilómetros de la zona original. Las especulaciones de las cúpulas dirigentes fueron francamente alarmistas, ya que el sujeto afectado (una dulce joven de precoces quince años) no presentó cambios en su condición a pesar del desplazamiento espacial al que fue sometido, cura original para las víctimas del fenómeno. Se teme la existencia de una cifra negra de afectados por la propagación del llamado “Nudismo Espontáneo”.

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Published in: on enero 27, 2009 at 2:18 am  Dejar un comentario  

Año nuevo

Hoy es cinco de enero del año 2009. Si no pienso en la fecha se me olvida, la sensación es la misma, por eso tengo que revisar el calendario constantemente y repetirme la fecha en voz baja. Cinco de enero del 2009. El año pasado estuvo bien, pero estuvo lejos de ser un buen año: discutí con mis padres con demasiada frecuencia, mi hija se enfermó varias veces (una vez bajo mucho de peso, ya que estaba con diarrea y vómitos constantes, y sentí un horror tan profundo que todavía me paraliza), con mi mujer estamos con altibajos bien marcados (o estamos muy bien o muy mal), etc. Una de las peores cosas del año pasado es que cada vez me convenzo más de lo imposible que me será retomar mi carrera de forma independiente. Desde que saqué mi título he estado trabajando ocasionalmente como equipo técnico de alguien más: o como camarógrafo o como editor. Esto es posible gracias a que mi padre me compró una buena cámara y un buen computador, así que no hay mucho mérito personal en esto. Con los regalos caros de mi padre he hecho lo que otros querían que hiciera. Se supone que la idea tras mi carrera era ser un autor, sacar por fin todo esto que guardo y que no expreso en palabras; pero en lugar de cumplir con este propósito me dediqué a esperar por la iniciativa ajena. Escribí un par de cosas, pero no realicé ninguna. Hasta marzo del año pasado trabajé así: cada vez más inconforme, cada vez con estándares más bajos, cada vez más pasivamente rebelde y resentido. Hasta que me echaron. Entonces me juré y me rejuré que lo próximo que haría sería personal: una historia propia, un sueño propio, un poner en práctica todo lo que había aprendido en estos años de cesantía ocasional. Pero pasó marzo, luego abril y luego todos los demás meses del año. Cumplí con mi extraordinariamente depresivo trabajo diario, mantuve relativamente bien a mi mujer y a mi hija, funcioné, pero cada vez más lejos de mi meta. Se acabó el año y no hice nada que me redima como el artista que quise ser. Siento que perdí un año completo. ¿Será este año el del fin de mi pereza? ¿Lograré hacer algo que signifique algo para alguien? ¿Me equivoque durante todo este tiempo, así será el resto de mi vida?   

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Published in: on enero 5, 2009 at 12:28 pm  Dejar un comentario  

Tengo miedo

El día sábado robaron en una tienda cercana a la que trabajo. El ladrón es el mismo malandra que conocemos todos allí: es un muchacho de unos veinte años, moreno y flaco, con muchas cicatrices de cortes en el costado derecho de su cuello (la primera vez que ví sus cicatrices me dio un escalofrío ¿cómo se hizo esas heridas, cuanto le dolieron?). Yo trabajo en una mini cadena de cinco tiendas, entonces cuando este tipo se acerca a alguna de ellas, las vendedoras me llaman y mi presencia, la presencia de un hombre, basta por lo general para alejar el peligro. Esta rutina se repitió toda la semana pasada: estoy en el local principal, me llaman, parto corriendo y me doy un par de vueltas, el ladrón me ve y se va. Creo que es necesario aclarar que trabajo de administrador, no de guardia ni de nada que me faculte a andar armado o con un palo o algo así. El día sábado me llaman de nuevo, parto corriendo y ya había pasado todo: el tipo y un amigo se metieron en una tienda de ropa interior, donde estaba la dueña y dos vendedoras, y robaron a mano armada. Antes habían robado una billetera de una anciana y unos zapatos nuevos, en otro local cercano.

Anteayer lunes me llamaron de nuevo y me dijeron que habían dos ladrones en uno de mis locales: llego corriendo, una vez allí disimulo mi agitación y veo a un hombre parado afuera de mi local. El tipo, otro, no el de los cortes, tenía aspecto de delincuente: mezcla de pobreza, agresividad y descaro. Él era el "lucau", el vigilante. Entro a mi local y la vendedora me hace una seña: tiene al ladrón en un vestidor, aparentemente probándose ropa (que es lo que vendemos). Yo me recuesto en el mesón y me pongo a conversar con la vendedora acerca de los locales, de las vendedoras nuevas, de cualquier cosa que delate mi presencia. El vestidor se abre y sale una mujer joven y gorda, del tipo de gordura que revela una pereza y descuido enorme, el fantasma de una juventud delgada. La mujer se va rápido junto al tipo afuera. Yo tranquilizo a la vendedora y salgo a seguirlos de lejos y los veo entrar a un local de unos amigos de la familia, entonces paso de largo (aquí el tipo me mira largamente y con una expresión homicida) y voy a buscar a un guardia: lo encuentro, le doy las señas personales de los ladrones y su ubicación y miro de lejos. Los guardias se paran junto al "lucau" y éste y la mujer se van rápido.

Ayer no pasó nada, lo que agradezco enormemente.

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Published in: on noviembre 19, 2008 at 11:51 am  Dejar un comentario