En defensa de “Hostel”

 Estoy viendo "Captivity" y es súper estilizada y bastante cliché, en el sentido de que es deudora a las claves del cine de sicópatas: el malo está en cierta medida enamorado de la heroína y todo lo hace para educarla, para que ella se convierta en mejor persona. Como el papá del protagonista de "Carácter", que hacía todo por la misma razón pero en clave muy diferente, enmarcado en una película con un cierto afán realista, pero a la vez un relato de desgracias del héroe, como una novela del siglo XIX. La misma idea base que da para todo, se podría hacer una comedia sobre este argumento.El argumento de un todopoderoso cruel y despótico, pero absolutamente pendiente de su víctima, como un padre malvado. Como el dios del antiguo testamento, en realidad: el dios de Job, que lo pone a prueba de la forma más horrorosa posible para "templar su carácter". Lo malo y, creo yo, peligroso de este esquema es que justifica el sufrimiento, lo convierte en un medio de crecimiento (por lo tanto, deseable), convierte al que se trague semejante píldora en un masoquista: "sufro, doctor, sufro mucho y quiero dejar de sufrir", "tengo un tratamiento muy antiguo, pero efectivo para esto. Déjeme torturarla un poco, sólo hasta que usted crezca y ya no le duelan las cosas", "muchas gracias doctor, pero ¿sabe? quisiera dejar fuera del tratamiento todo tipo de cosa sexual, preferiría que no me toque mi cosita. Soy vírgen y orgullosa de ello", "lamento tener que decirle que: o hace todo el tratamiento, o no hace nada. De todas formas, le cuento que todas mis torturas son vagamente sexuales, pero evitando a toda costa el hecho concreto, la peee… peeen… esa cosa", "muchas gracias, doctor, creo que me estoy enamorando de usted", "espere a que vea el muro de la sala de mi casa, decorado completamente con fotos suyas estilo paparazzi y recortes de prensa de usted", etc

 Contra esto pongo "Hostel", la primera, no la segunda. Lo que hay de maldad en este montón de lugares comunes se debe a otra cosa, a una especie de "amor duro" dotado de un plan maestro, lo que en última instancia brinda el consuelo del fin de la incertidumbre. En "Hostel" la maldad es aleatoria y estúpida, como creo que es en realidad: el protagonista y sus amigos caen en la trampa del modo más comprensible que pueda existir, por calientes, y la trampa existe por la razón más simple también: por hedonismo egoísta. Como pagarse una puta (y peor aún, darse cuenta de que ella preferiría estar en bikini en la antártica). Si uno le da una vuelta a la cosa, podría pensar que los ricos malignos de "Hostel" en realidad se sienten desgraciados y consideran a este "turismo asesino" como una pequeña compensación, un paso en la consecución del equilibrio perdido. O quizá consideren que se merecen este tipo de atenciones, ya que fueron lo suficientemente valientes para dar el paso que cruzó la frontera entre las ovejas y los lobos (esto se explica con mucho más detalle en "Hostel 2", porque uno de los personajes trata de convencer al otro para que dé este paso). ¿Porque les pasa todo lo que les pasa a los protagonistas? Porque tuvieron mala suerte, porque se toparon con gente más cruel y con más plata que ellos. Como ir a una reunión de directorio de la empresa que me dio mi tarjeta de crédito. La desgracia que les ocurre podría ser un accidente de tránsito, y sería igual de aleatorio.

En definitiva, por estas razones considero a "Captivity" (y el resto de películas de sicópata-profesor-enamorado) como creyentes, y a "Hostel", y otras, como películas ateas, por lo tanto, mucho más perturbadoras.

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Published in: on abril 30, 2008 at 3:30 am  Dejar un comentario