Escena perdida

ESCENA X SECCIÓN CONTROL ENTRADA-SALIDA PENITENCIARIA INTERIOR, DIA

MARIO camina hacia la salida, incapaz de contener su sonrisa. Se acerca a un mesón tras el cual se encuentra una estantería similar a las custodias de supermercado, con cosas llenando cada uno de los espacios; destacando en el espacio entre ambos esta un gendarme gordo y feo, evidentemente aburrido.

GENDARME FEO:
Cágate de la risa, hueon. Mañana vay a estar de vuelta.

MARIO:
Ni cagando. Aquí esta el recibo.

GENDARME FEO:
A ver… no hay nada.

MARIO:
¿Mis documentos, mi reloj, mi cinturón?

GENDARME FEO:
Nada. ¿Llegaste hace mucho?

MARIO:
Dos meses, no más. Puta, necesito mis documentos, de verdad los necesito.

GENDARME FEO:
Cagaste, no más. Se perdieron en el “Carnicero”.

MARIO:
Pero si los bajaron, yo lo vi.

GENDARME FEO:
Cagaste, no más. Y si seguís gueviando te dejo adentro.

MARIO mira fijo al GENDARME FEO, con rabia. Éste mantiene la expresión de alguien que acaba de escupir. MARIO recoge su vale inútil y se dirige hacia la puerta.

MARIO (murmurando):
Esclavo culiao.

GENDARME FEO (fuerte):
Saco’e huevas. Te voy a ver de vuelta mañana.

MARIO sale de la cárcel, sin cordones en sus zapatos, sin cinturón, sin reloj ni documentos.

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Published in: on septiembre 30, 2007 at 4:54 am  Dejar un comentario  

Olor a pasta base

            Estoy trabajando en una tienda y en un momento fuí a la bodega por algo: cuando volví al mesón, habían varios clientes y un tremendo olor a pasta base. Para los que no sepan de estos temas, la pasta base es una especie de cocaína en bruto, sin refinar, llena de químicos y suciedad. El crack estadounidense, o la piedra caribeña, sólo que en polvo. Ví rápido y pude determinar un par de sospechosos, pero ellos, al igual que el resto, compraron y se fueron. Exactamente igual que cualquier cliente. Pensé comentarselo a otro vendedor o al jefe incluso, pero me contuve: ¿Cómo podría explicar mi conocimiento sin exponerme? A pesar de lo que digan los centauros conservadores de nuestra sociedad, existe diferencia entre las drogas. Creo yo que los fumadores de mariguana son una raza de gente normal, pero con menos neurosis. Los cocainómanos, unos lamentables remedos de hombres empecinados en demostrar (la triste mayoría, con honrosas excepciones) que son una categoría superior de fiesteros. Comedores de hongos-tomadores de tés de plantas-flores-cactus, hippies semejantes a dueñas de casa, paraísos de los embaucadores, querido público de "UtilísimaTV". Los fumadores de piedra-crack-pasta… bueno, son los negros de los fumetas. Los desprecian los canas, las viejitas, los lectores de "Cáñamo" y todos los demás. Ser fumador de pasta-piedra-crack es estar a un metro de la prostitución, del robo y de la mendicidad, aunque uno le dé a la pipa a bordo de un yate. Ser fumador de pasta-piedra-crack tiene su encanto por eso, significa realmente ser drogadicto, con todas sus implicaciones: irse en un viaje vertiginoso al mismísimo carajo, perderse por completo, caer en la fascinación de no-ser, convertirse en un argumento absurdo y emocionante, trágico. El tabú de las drogas, real y con motivo justificado, ¿Cómo se lo podía explicar al jefe?

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Published in: on septiembre 9, 2007 at 3:19 am  Comments (1)